“Aprender quién eres, para ser quien realmente quieres ser”

Me llamo Xavi, acabo de cumplir 26 años y lo he hecho estrenando mi mejor versión. Llevo desde el 2012 dedicándome al sector del fitness en las vertientes de administración y ventas.

Al cabo de un tiempo, mirándome al espejo vi que aquél que me devolvía la mirada no era el mismo que yo quería ser.

Creo que para qué podáis entender el alcance de los cambios que he experimentado en consecuencia de las sesiones con Débora debo contaros un poco de mí. Como todo en la vida en la práctica del deporte he tenido altos y bajos, aunque debo admitir que ni aún dedicándome a ello no he sido nunca demasiado deportista. De niño la educación física no era ni de lejos mi asignatura preferida y en el recreo no era de los que se apresuraba a coger un balón y jugar futbol. Crecí, pasé la adolescencia con más o menos estilo y acabé empezando mi vida adulta trabajando en administración en un club de fitness. En ese momento pesaba unos 98kg, decidí que quería predicar con el ejemplo así que contraté a una entrenadora, Alba, con quién compartí durísimas sesiones de entreno, estuve durante unos meses con ella, me sentí bien, perdí peso, bajé hasta los 86kg. Pero el tiempo pasó y volví a uno de esos puntos en los que cualquier excusa es buena y dejé de entrenar. Al cabo de un tiempo, mirándome al espejo vi que aquél que me devolvía la mirada no era el mismo que yo quería ser. No os hablo solo del “envoltorio”, os hablo de la mirada, le faltaba un brillo, una chispa que yo sabía que andaba oculta. Así que lo volví a intentar, empecé a entrenar y lo conseguí, entrenaba de cuatro a cinco veces por semana, me adelgacé me empecé a sentir mejor. Pero mi situación personal cambió y dejé el entreno. De nuevo dejé que las circunstancias “incontrolables” de mi vida me hicieran dejar de cuidarme como hasta entonces. De hecho estas circunstancias que creía incontrolables me hicieron descuidar varios aspectos de mi vida, no solo el físico. Dejé de dedicarme tiempo a mí, perdí el equilibrio entre las diferentes facetas de mi vida y eso nos lleva por fin al momento actual.

Pensé que si siempre he confiado en un profesional para entrenar ya era hora de hacerlo con la nutrición.

Veía acercarse mi cumpleaños, “me caen 26” pensé, “así no” pensé. Así que me volví a calzar las bambas y me puse en manos de mi entrenadora. Empecé a entrenar con Rosa, más duro que nunca, con la esperanza de por fin poder poner orden en mi vida. He aprendido a entrenar con Rosa, le he cogido el gusto a levantar hierro. Después de un mes de entrenos empezaba a notar resultados. Y quería mas, así que pensé que si siempre he confiado en un profesional para entrenar ya era hora de hacerlo con la nutrición.

Conocía más o menos por encima el trabajo de Débora, sabía que trabajaba algo más que la “nutrición” en su versión tradicional. Ella y yo habíamos hablado a veces sobre su trabajo. Pensando pues en ayudarme en mis sesiones de entreno y siendo consciente que mi alimentación era (por ser políticamente correctos) un desastre, le dije: “Débora, te acabo de contratar! ¿Cuándo quedamos?”

Ese fue un punto de inflexión, os lo dijo con el corazón en la mano. Si has leído hasta aquí seguramente es porque como yo, lo habías intentado otras veces. Quedamos el miércoles siguiente y empezamos a trabajar, en plural, porque si de algo me he dado cuenta es que el trabajo lo hemos hecho conjuntamente. No han sido sesiones llenas de lecciones magistrales sobre lo malo que puede ser tal o tal otro alimento, o sobre lo que debo hacer. Nunca había seguido una dieta, ahora lo he conseguido, y sí estoy muy orgulloso de mí mismo.

Como os he dicho al inicio estoy en mi mejor versión. No solo físicamente sino emocionalmente. Podrías pensar que esto no tiene nada que ver pero si lo tiene, y mucho. He aprendido a gestionar todo lo que tiene que ver con mi alimentación, mis comidas, la compra, Pero no solo eso, he aprendido a gestionar lo que siento, mi carácter, los efectos que mi entorne ejerce en mi… He aprendido cuales son las herramientas que poseo para hacer frente a las situaciones que en otros momentos de mi vida han conseguido que haga lo peor que se puede hacer, olvidar que lo primero que debes cuidar es a ti mismo.

Con Débora he identificado qué es lo que realmente quería conseguir, supe en la primera sesión cual era mi objetivo real.

Tal vez lo más importante es que con Débora he identificado qué es lo que realmente quería conseguir, supe en la primera sesión cual era mi objetivo real. Lo supe al instante porque fue como encender una bombilla en un desván. Pude en ese momento ver con claridad muchísimas cosas que hasta ahora habían permanecido ocultas. Supe en ese momento que querer tener el cuerpo que quiero es solamente el primer paso en un largo camino, que gracias a ella a día de hoy estoy recorriendo. Este objetivo había permanecido oculto en mi mente y yo era incapaz de verlo.

Débora y yo hemos hablado de innumerables cosas, hemos hablado de nutrición; he aprendido montones de cosas sobre porque tomar esto o lo otro, porqué estos alimentos me hacen bien y porque estos otros no. He aprendido a nutrirme en vez de a comer. Pero he aprendido mucho mas. He aprendido a gestionar el entorno, he aprendido a minimizar los efectos de las situaciones que antes me desmoronaban. He recuperado ese brillo que hacía años que buscaba sin encontrar.

En un período de 2 meses he conseguido más de lo que me había propuesto en un plazo de casi 6 meses.

Los resultados en mi físico han sido prácticamente de libro. En un período de 2 meses he conseguido más de lo que me había propuesto en un plazo de casi 6 meses. Y ahora quiero más, y sé que lo conseguiré, porque Débora es un refuerzo constante que tengo a mi espalda. Pero los cambios físicos han sido los menores que por suerte he vivido. Mis amigos me ven diferente, ven una versión mejorada de quién era antes. 

Aprender quién eres, para ser quien realmente quieres ser.

Podría seguir hablando durante horas de todo lo que he experimentado. De todo lo he aprendido, de lo que he desaprendido. Podría contaros sobre todas las cadenas que he conseguido romper que hasta entonces me tenían anclado a mi pasado y que me limitaban. Podría hablaros de lo extraordinario que es el sentimiento de satisfacción que siente al ver que andas por el buen camino. Pero creo que lo mejor que puedes hacer es acabar de leerme y empezar a vivir en primera persona lo que de verdad será un gran cambio en tu vida. Aprender quién eres, para ser quien realmente quieres ser.

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