La palabra estrés, puede tener tantas definiciones como individuos hay quien la comprenden, y precisamente la comprendemos porque vivimos el estrés con mayor o menor grado de presencia en nuestras vidas. Y es que el estado del “bientener” ha venido acompañado de una forma de vida en la que nuestro día a día está ocupado en actividades y obligaciones provocando que estemos continuamente desbordados impidiendo escuchar nuestro diálogo interno, priorizar las cosas que elegimos para nuestro bienestar y impidiendo disfrutar de lo que “tenemos” en el presente.